Asociación de Tanatología Integral
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“Ata – Gracia” en Navidad

(Una interpretación del “Blue” o Depresión Navideña, publicada

anteriormente en “Redes”, revista de la Parroquia Santa Bernardita)
Shirley M. Silva Cabrera RPT,CT


Tiempo, rendición, decisión, aceptación, confianza, quietud, condicionamiento, asimilación, espera, manifestación o un elemento sorpresa que impacte nuestras vidas son elementos primordiales para elaborar nuestros duelos especialmente en Navidad. Pienso que no hay mejor época para cultivar y obsequiarnos estas preciosas condiciones transfiguradoras. Y esto muy bien puede ser iniciado si “Ata – Gracia” no aparece o si aparece, sabiendo cómo despacharla. ¿Quién es ella?

“Ata – Gracia” no es la vecina, ni una pariente lejana que nos visita cuando menos conviene. Tampoco es la comentarista del barrio o de la exclusiva urbanización. “Ata – Gracia” siempre te resulta familiar, te recuerda a alguien. Es que “Ata – Gracia” es esa partecita de nuestra mente que sabotea nuestros procesos de recuperación de dolor por miedo o inseguridad. Ella es la que “ata”, impide o retrasa nuestro Estado de Gracia .Ella es una actitud de nuestra mente, que evita que justo en momentos claves del año, cuando deseamos iniciar o lograr cambios a favor de una transfiguración significativa y positiva, toca la puerta de nuestra alma para quitarnos nuestro tiempo de conversión y distraernos con una conversación repleta de emociones y pensamientos pesimistas y dañinos. Si no estamos alertas nos tomará toda la época escucharla y al fin de la misma notaremos que no hemos hablado ni determinado nada constructivo ni edificante para nuestro ser. Así que no permitamos que “Ata – Gracia” nos quite tiempo o por lo menos que no se quede mucho rato si su visita en Navidad es acostumbrada y aún no sabes cómo despedirla. ¡Ten cuidado! : Puede que un buen día, desee quedarse para siempre.

A “Ata – Gracia” le cuesta rendirse .¿Cómo después de un tiempo de haberse presentado a tu persona o de ta…a…a…ntos años acompañándote para la misma época, trayéndote sus regalos tan bien envueltos (¿o enredados?) conteniendo nostalgia , inquietud, recuerdos cargados de intensas emociones (dolorosas, turbias, sospechosas y non-gratas), ella va a aceptar que te roba tiempo? ¡Jamás! Ella considera que siempre te tiene muy bien pre-ocupado, en vez de ocupado (considerando esto como una actitud más saludable) y muy bien entretenido (en demasía). Por lo tanto, si deseas que te deje en paz en Navidad para que puedas transfigurarte, no aceptes sus obsequios, declínalos con gentileza al principio y si insiste, sé más y más severo hasta que logres tu deseo. Eres tú quien decide que aceptas o no y no “Ata – Gracia”. La decisión para nuestros cambios y transfiguraciones requieren de firmeza.

Acéptalo. Tienes una situación delicada. Cuando atravesamos por procesos de pérdidas, separaciones, muerte, cambios inesperados o esperados indeseados, debemos rezar, orar, meditar, afirmar (y preparar nuestra casa con alarmas y monitores detectores de “Ata – Gracia”: Nuestro cuerpo cuenta con este Sistema de Alerta del cual ofreceré detalles en otro artículo). De por sí, todos los procesos anteriormente mencionados conllevan duelo, definido como la expresión ante una pérdida. Para que este duelo sea normal debemos atravesar por episodios o períodos de dolor y otro sin número de reacciones que también compartiré con ustedes en otra ocasión .Este duelo, especialmente su dolor, es la cena preferida de “Ata – Gracia” ya sea en Año Nuevo, en San Valentín, en el Día de las Madres, de los Padres, en el inicio de vacaciones o del curso escolar, Acción de Gracias, Navidad, Despedida de Año, Cumpleaños, Bodas, Aniversarios, Divorcios e incluso al inicio de nuevas relaciones amorosas o laborales… “Ata – Gracia” aparecerá en las fechas y momentos más significativos para tí, en los que tu vulnerabilidad por una pérdida es más notoria y probable y cuando el umbral de una nueva oportunidad de vivir, no de sobrevivir, asome. Sobre todo en Navidad.

Todo cambio puede causar resistencia, y puedes contar con que “Ata – Gracia” no querrá que tu estilo de vida cambie. Por eso es persistente y regresa. Tiene miedo de lo que pueda pasarle a tus recuerdos si la dejas o cambias (aunque sea a favor) porque ello conlleva un enfrentamiento con un desconocido que según ella causa amnesia. Falso. Lo único que cambia cuando nos permitimos avanzar hacia un mundo nuevo en ausencia del viejo, es la carga emocional tan dolorosa que nos acompañaba desde la pérdida .El amor que experimentamos por quien fue y es significativo en nuestras vidas, continuará siendo, no le olvidaremos tampoco. Al transfigurarnos, le edificamos más. Con la Gracia cultivada y presente en nuestras vidas, poco a poco recordaremos más aliviados, menos dolidos. Ausencia o alivio de dolor no es olvido o falta de amor. Esto no lo comprende “Ata – Gracia”.

La confianza y la quietud son imprescindibles para la maduración de nuestra transfiguración. Sus altas y bajas, sus luces y sus sombras, nos pueden hacer tambalear en nuestra desición de continuar una jornada de cambio. La confianza en el proceso nos lleva a saber esperar, a tener paciencia y consideración con nuestras debilidades, fragilidades, cambios de humor o sentimientos extraños. Un día, nos sentiremos liberados y nuevamente balanceados. La fe nos trae quietud. La quietud es una desición y una necesidad para la transfiguración. Habrá un momento en el que nuestra alma desee estar de retiro, introspectiva, quizás compartiendo con menos personas o con personas nuevas y ese es un derecho, aunque sea Navidad …Comunícale a “Ata – Gracia” que ya su compañía no es saludable para ti, que deseas experimentar la quietud e intimidad de tu hogar o conocer otra manera de relacionarte con el mundo y que te aporte crecimiento, no estancamiento .Ya es hora de despedirla, deseas estar liberada, en comunión con tu ser esencial, con Dios, con Jesús, con María, con los Santos y los Ángeles… con tu Gracia .

Condicionamiento y asimilación: “Ata – Gracia” se va molesta. Te dice: “Me voy, pero volveré…” Tú la miras con ojos llorosos (no se sabe si de alegría o de tristeza) y cierras la puerta con educación. Esta es tu nueva dinámica; educarte, instruirte sobre cómo continuarás adelante sin que ningún factor que te prive de tu Gracia, te aborde. Comienzas a romper patrones viejos de conducta que te limitaban y que te hacían atractivo para “Ata – Gracia”. Poco a poco asimilas que puedes vivir sin ella, que puedes elaborar tu duelo sin miedo y sin complicarlo.

Una espera pro – activa te llevará a la manifestación de una vida más plena y rica en todos los aspectos. Al expresar “espera – pro-activa” indico que mientras llega nuestra transfiguración, esperamos haciendo. Ya no somos seres pasivos, víctimas de una pérdida, somos seres que trabajamos por asimilarla y superarla amando y cambiando. Este período sin “Ata – Gracia” puede resultar raro, extraño. Imagínate, después de contar con ella tanto tiempo (aunque no te hizo ningún favor, ni te causaba gracia el que su visita no te permitiera moverte ni hacer nada)…Sin embargo comienzas a ser feliz y a respirar aliviado.

La Gracia puede llegar a la vida de un ser humano de golpe, según los designios de lo Divino. Es decir como un elemento sorpresa. “Ata – Gracia” también. No te sorprenda cuando llegue inesperadamente, quizás unos años después, con una parranda a tu puerta y te cante “si te creías que yo no venía” o “prendiste la luz...”. Pues sí, déjala que vea tu luz a través de las ventanas de tu alma, disfrutando de un estado de bienestar con Gracia y a “Ata – Gracia”, no le abras. Transfigúrala.

Amor y Paz en Navidad y Siempre
Shirley


Shirley M. Silva Cabrera RPT, CT, es Profesional de la Salud, Tanatóloga Certificada (especialista en orientación, educación y consejería sobre la muerte, el duelo, las pérdidas y cambios). Realiza su práctica clínica en el Hospital de Trauma, Centro Médico. Es Profesora del Certificado Profesional en Tanatología y Salud Integral de la División de Educación Continua y Estudios Profesionales de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras y de otros Cursos de Educación Continua. Para información: Tel. (787) 585-2755, silva.shirleym@gmail.com.

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